
Es una de las preguntas más frecuentes sobre el cuerpo humano. La respuesta involucra circuitos del tronco encefálico, reflejos trigeminales y un sistema de defensa que ha evolucionado durante millones de años.
← Volver a artículosExiste un mito popular que dice que tus ojos se saldrían de las órbitas si lograras estornudar con los ojos abiertos. Esto es completamente falso. Los músculos extraoculares y el nervio óptico son lo suficientemente fuertes para resistir la presión generada por un estornudo.
Sin embargo, lo que sí es cierto es que prácticamente nadie puede hacerlo. Los estudios electromiográficos muestran que el músculo orbicular de los párpados se activa de forma sincrónica y automática durante el estornudo, incluso en personas que intentan deliberadamente mantener los ojos abiertos. No es una cuestión de fuerza muscular: es un arco reflejo del tronco encefálico que no puedes controlar voluntariamente.
“El estornudo es uno de los pocos reflejos que no se puede inhibir mediante la corteza cerebral. Puedes contener la respiración, tragar a voluntad o parpadear conscientemente, pero estornudar es puramente reflejo.”
El estornudo es un reflejo protector de la vía aérea que expulsa aire a velocidades de hasta 150 km/h, con un caudal de aproximadamente 5 litros por segundo. Esta explosión de aire está diseñada para eliminar partículas irritantes, alérgenos y patógenos de las fosas nasales y la nasofaringe.
El reflejo comienza cuando los receptores sensoriales del nervio trigémino en la mucosa nasal detectan una sustancia irritante. Estas señales viajan al núcleo del tracto solitario en el tronco encefálico, que coordina la respuesta con múltiples sistemas motores simultáneos:
El diafragma se contrae para llenar los pulmones de aire.
Las cuerdas vocales se cierran para acumular presión.
Los músculos abdominales e intercostales generan presión.
La glotis se abre y el aire sale por la nariz y la boca.
Los párpados se cierran de forma refleja.

El cierre de los ojos durante el estornudo no es un acto voluntario: es un reflejo trigemino-facial coordinado por circuitos en el tronco encefálico. Los investigadores han identificado las vías específicas que conectan el núcleo trigeminal sensorial con el núcleo facial motor, que inerva el músculo orbicular de los párpados.
Este circuito funciona de manera similar al reflejo corneal (cuando algo toca tu córnea y parpadeas). La señal sensorial del trigémino se procesa en el tronco encefálico y se transmite directamente al nervio facial, sin pasar por la corteza cerebral. Por eso no puedes evitarlo, igual que no puedes evitar que te tiemble el tendón rotuliano cuando te golpean la rodilla.
Los estudios anatómicos detallados confirman que la coordinación entre los motores faciales y respiratorios está altamente integrada en las redes del tronco encefálico, compartiendo núcleos neuronales comunes que sincronizan el cierre de ojos con la expulsión de aire.
Durante un estornudo se generan aerosoles y microgotas que se dispersan en todas las direcciones. El cierre de párpados protege la superficie ocular de la deposición de estas partículas, que pueden contener virus, bacterias o alérgenos. Investigaciones recientes demuestran que el reflejo palpebral es efectivo contra la deposición de bioaerosoles en la superficie ocular.
El estornudo genera un incremento transitorio de la presión intratorácica (similar al maneuver de Valsalva), que se transmite al sistema venoso y puede elevar la presión intraocular. El cierre de los párpados, junto con la contracción del músculo orbicular, sirve como mecanismo de estabilización de la presión sobre el globo ocular.
La activación sinérgica de los motores faciales y frénicos durante los reflejos de defensa de la vía aérea es manifestación de un programa motor centralizado en el tronco encefálico. Existe un acoplamiento motor respiratorio-facial que sincroniza automáticamente el cierre de párpados con la fase expiratoria del estornudo.
Los mecanismos de protección de la superficie ocular se activan durante cambios súbitos de presión intratorácica. El cierre de párpados distribuye la presión de manera uniforme sobre la córnea y previene la protrusión transitoria del globo que podría ocurrir por el aumento de presión venosa.

La respuesta corta es muy difícil, pero no imposible. Algunas personas reportan haber logrado estornudar con un ojo abierto, pero los estudios muestran que incluso en estos casos, el orbicular de ese ojo se contrae parcialmente. El reflejo es tan fuerte que solo puede ser parcialmente suprimido mediante un entrenamiento extremo y repetido.
El reflejo del estornudo es uno de los más conservados evolutivamente en los mamíferos, lo que sugiere que tiene una función crítica para la supervivencia. Intentar suprimirlo voluntariamente sería, desde una perspectiva evolutiva, una mala estrategia.
Mientras los ojos se cierran, la boca se abre, la lengua se eleva y el aire sale a toda velocidad. El sonido característico del estornudo no es aleatorio: es el resultado de la vibración de las cuerdas vocales y la resonancia en la cavidad oral y nasal durante la expulsión de aire.
Cada persona tiene un patrón acústico único, lo cual es una de las razones por las que reconoces el estornudo de alguien conocido.
¿Sabías que el estornudo es uno de los pocos reflejos que no se puede inhibir mediante la corteza cerebral? Incluso las personas en coma pueden estornudar, porque el circuito neuronal reside completamente en el tronco encefálico.
Además, existen personas que sufren de estornudo fótico: estornudan al pasar de la oscuridad a la luz brillante. Este reflejo, que afecta al 18-35% de la población, también involucra al nervio trigémino y al nervio óptico, demostrando la increíble conectividad de los circuitos del tronco encefálico.
